Consumo responsable es aquel que realizan las personas adultas sanas y que no supere los límites de riesgo para la salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda situar el inicio del consumo de riesgo en:

Estas recomendaciones son de carácter orientativo, ya que la ingesta de bebidas alcohólicas no afecta por igual a todas las personas. Influyen diversos factores como el peso, el sexo, la edad, el consumo previo de alimentos, la forma en que se produce dicho consumo, etc.

Los problemas asociados al alcohol se producen como consecuencia de un uso indebido o abuso del producto, en este caso, del consumo indebido o abusivo de las bebidas con contenido alcohólico.

Estas recomendaciones no pueden aplicarse a los denominados colectivos de riesgo: menores, conductores y embarazadas.
Tampoco son aplicables en las personas con determinadas afecciones que pueden verse agravadas por el consumo de bebidas alcohólicas (por ejemplo, hipertensión), aquellas que toman medicamentos no compatibles con el alcohol.
Así como tampoco son compatibles con la realización de actividades tales como la conducción de vehículos o la manipulación de maquinaria.
En este caso el consumo responsable, es el consumo cero.
Fuente: FEBE (Federación Española de Bebidas Espirituosas).